
Dicha clínica Santa perdió el subsidio del gobierno estatal a partir de la pandemia por COVID-19 y las donaciones que recibe se vieron afectadas por la misma causa. Una de las principales peticiones al actual gobierno es el apoyo para el funcionamiento de la clínica y para los internados de la región, que atienden a niñas y niños indígenas. Habían sido ignorados hasta que asesinaron a los jesuitas Javier Campos Morales (padre Gallo) y Joaquín Mora Salazar, cuando la exigencia por abatir las causas de la violencia, se intensificó.
Ante esto, la mandataria manifestó que el gobierno del Estado entró a ayudar y destinar recurso para que siguiera operando, sin embargo también hizo un llamado a la sociedad civil para que los acompañen en esta tarea.
La clínica Santa Teresita se ha dedicado por más de 50 años el grave problema de desnutrición en la niñez indígena en siete municipios de la región, con altos índices de mortalidad por desnutrición. Es parte del Complejo Asistencial Clínica Santa Teresita fundado por el jesuita Luis Verplancken, con el fin de mejorar las condiciones de vida de los pueblos indígenas y está orientado a la atención de salud, educación y cultura.

