El fiscal que ladra, pero no muerde

El fiscal Anticorrupción de Chihuahua, Abelardo “El Bayo” Valenzuela, volvió a quedar en ridículo. Llevaba meses prometiendo justicia contra Javier Corral Jurado, acusado del desvío de más de 98 millones de pesos, y terminó haciendo exactamente lo que mejor sabe: nada. Mientras el exgobernador maniobra desde la comodidad del fuero federal, el fiscal se limita a dar declaraciones mediáticas, a posar frente a cámaras y a justificar por qué “no se pudo”. Su discurso suena fuerte, pero su actuar es débil; en la práctica, es un funcionario más que habla de anticorrupción mientras la corrupción le pasa por enfrente saludando.

Lo más vergonzoso es que El Bayo tuvo la oportunidad de detener a Corral, y lo dejó escapar —literalmente— cuando ya lo tenían ubicado en la Ciudad de México. Ahora, pretende lavarse las manos diciendo que todo se trató de una “jugada del Poder Judicial federal”, como si eso lo eximiera de su falta de estrategia, de valor o de oficio. Su Fiscalía Anticorrupción parece un tigre de papel: ruge en los comunicados, pero muere en los tribunales.

Si la gobernadora Maru Campos de verdad quiere combatir la impunidad, tendría que empezar por limpiar su propia casa. Porque con fiscales como El Bayo, los corruptos duermen tranquilos, los jueces se ríen, y los chihuahuenses siguen pagando la factura de la incompetencia.

LOTERÍAAAAAAAAAAAAAAAAA  !!!