El músculo de Alan

Mientras muchos panistas aún calibran su peso político desde la comodidad de sus oficinas, Alan “El Cabrito” Falomirsalió a la calle, sin chamarra, sin rodeos y sin miedo al frío, a demostrar que su fuerza no depende de un discurso, sino de una estructura viva. La marcha del relanzamiento del PAN en Chihuahua fue su escenario, y lo aprovechó con precisión quirúrgica: cientos de colonos, líderes barriales y simpatizantes que no acudieron por casualidad, sino por lealtad construida en tierra, casa por casa.

Desde su posición en la Junta Municipal de Agua y Saneamiento, Falomir ha hecho lo que muchos políticos olvidaron: ensuciarse los zapatos. Su paso por las colonias le ha dado algo que los estrategas de escritorio no compran ni con presupuesto público: contacto real con la gente. Esa red, que empezó como gestión de servicios, se ha convertido en músculo político. Y lo mostró sin pudor, sabiendo que cada fotografía de esa mañana equivalía a un mensaje directo a los aspirantes que creen que el 2027 se ganará en redes sociales.

En política no hay músculo inocente. El que lo presume, lo hace para marcar territorio. Y Falomir lo hizo con cálculo. Su desfile no fue una casualidad ni una simple muestra de apoyo al partido: fue un mensaje interno, una advertencia a quienes subestiman a los que caminan las calles mientras otros presumen encuestas. En la política, el músculo que no se usa se atrofia… y el de Alan ya empezó a levantar peso.

LOTERÍAAAAAAAAAAAAA !!!!!