

El exdirigente panista Francisco “Paco” Navarro Pastrana debutó como juez penal, pero no en la toga ni en el estrado, sino en las butacas del público… y dormido. La escena fue captada durante una audiencia en la que, lejos de impartir justicia, Navarro roncaba sin pudor, confirmando lo que muchos ya sabían: en su vida ha litigado un solo caso, ni un divorcio voluntario, pero aun así fue premiado con un cargo que exige preparación y seriedad.
El nombramiento de Navarro es producto de los “acordeones judiciales” que entregó el gobierno estatal en la simulación de elección de jueces realizada en junio. Un proceso que más bien pareció reparto de favores entre compadres, donde lo último que importó fue la experiencia. La imagen del juez panista cabeceando en plena audiencia retrata la realidad: tribunales llenos de improvisados y burócratas reciclados, más atentos al beneficio político que a garantizar justicia.
Y si alguien espera que el Tribunal de Disciplina Judicial sancione al nuevo “juez dormilón”, puede seguir esperando. Al frente está otro panista, Francisco Molina, del mismo corte y del mismo reparto. Así, la justicia en Chihuahua se convierte en un espectáculo barato, donde el sueño de los jueces es más importante que el derecho de los ciudadanos.
¡¡LOTERÍAAAAA!!



