*La distracción perfecta
*El mensaje detrás del regalo
*La posada del silencio
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El Gobierno federal volvió a mover las piezas con una precisión que desconcertó a más de uno. Primero aprobó la nueva Ley de Aguas, que deja a los productores del campo en una posición débil justo cuando más apoyo necesitan. Después vino el relevo amañado en la Fiscalía General de la República: la salida de Alejandro Gertz Manero y la llegada de Ernestina Godoy, decisión que abrió un nuevo frente político por las implicaciones que podría tener en expedientes incómodos para el oficialismo.
Desde la oposición señalan que el cambio de fiscal tendría un solo fin: sepultar investigaciones que tocan zonas delicadas del poder. Se mencionan las carpetas vinculadas al senador Adán Augusto López, con el grupo criminal conocido como La Barredora, así como los expedientes relacionados con Andy López Beltrán y el almirante Rafael Ojeda por el llamado “huachicol fiscal”. El mensaje que corre en esos círculos es que el reacomodo jurídico no es casualidad, sino un blindaje político de alto nivel disfrazado de renovación institucional.
Pero cuando el escenario parecía propicio para una gran protesta nacional, el oficialismo hizo su jugada más astuta: el incremento al salario mínimo. Un aumento que, guste o no, cae bien en los bolsillos y neutraliza la indignación ciudadana en un país donde millones dependen de cada peso. Morena reduce así el costo social de sus decisiones y refuerza la narrativa de que, pese a todo, la 4T “cumple”. Y mientras la discusión pública se polariza, el gobierno avanza sin freno.
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En Morena no se cansan de demostrar el desprecio que tienen por los medios de comunicación, lo hacen tratando de censurar en redes a aquellos medios o periodistas que los critican proponiendo leyes regulatorias o amedrentándolos desde el púlpito de la mañanera, soltando a los bots y las mascotas -como se refería AMLO a sus seguidores-, atando con comentarios amenazantes sus perfiles en redes sociales.
Aquí en Chihuahua suelen ser más burdos, como quedó evidenciado ayer en el desayuno que el Congreso del Estado preparó para los reporteros que todos los días cubren las sesiones de congreso, buscan las noticias exclusivas o abren sus micrófonos a los legisladores que por una u otra razón buscan dar un mensaje.
Resulta que a cada diputado, como en muchas dependencias solicitan la colaboración de todos los legisladores para obsequiar un regalo que luego se sortea entre todos los reporteros, algunos compran pantallas, bocinas, microondas, artículos de línea blanca entre otros, sin embargo quien se voló la barda fue la diputada morenista Brenda Ríos, que entregó dos tarjetas de regalo de Amazon de 300 pesos cada una para que entraran a la rifa, vaya los medios hacen su trabajo y se les paga por eso, pero sabemos que esta legisladora usa a sus operadores para llamar a los reporteros para que le publiquen sus comunicados de prensa y los desprecia de esa manera.
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La posada navideña de Cocentro dejó más ruido por sus sillas vacías que por cualquier villancico. La invitación al alcalde Marco Bonilla terminó como en las últimas ocasiones: sin respuesta y sin presencia. No es casualidad. El distanciamiento entre el municipio y la asociación de comerciantes del centro, se ha ensanchado en esta administración que preside Claudia Portillo, al ritmo en que la organización pierde fuerza interna.
Y mientras Cocentro insiste en presumir una base de 132 agremiados, la realidad golpeó sin miramientos: apenas una decena de asistentes se presentó al convivio.
Dentro del gremio corre la versión de que desde que la actual dirigencia tomó el mando, la asistencia cayó en picada. Comerciantes que antes acudían por obligación, por interés o por cortesía, hoy prefieren marcar distancia. Ni la promesa de que iría el alcalde movió a los ausentes. Y la señal política es clara: si ni los propios comerciantes respaldan a su dirigencia, ¿por qué lo haría Bonilla? Según versiones extraoficiales difundidas en reuniones recientes, incluso otras cámaras empresariales han mostrado desconcierto por la pérdida de representatividad de Cocentro, lo que complica cualquier interlocución real con el Ayuntamiento u otra dependencia.
La posada que pretendía unir, terminó exhibiendo un vacío: el de liderazgo, el de convocatoria y el de credibilidad. Cocentro enfrenta una crisis que ya no se puede maquillar con discursos de unidad ni cifras infladas, urge que el próximo presidente de Cocentro vuelva a unir a los agremiados. Lo que ocurrió hoy en la posada es apenas un reflejo de un organismo que dejó de escucharse a sí mismo… y al que los demás ya no escuchan.
Cuando el eco es lo único que responde, es porque la voz que convoca ya no existe.


