

Que un diputado local presente una iniciativa para declarar el “Día Estatal del Murciélago” —y que pretenda legitimarlo con carácter de decreto— no es simplemente una “ocurrencia”, es una confesión: estos legisladores no tienen nada más que ofrecer. El diputado Octavio Javier Borunda Quevedo, con su currículo de abogado y representante plurinominal del Partido Verde, debería dedicar su tiempo a leyes urgentes en seguridad, salud o educación, no a convertir en decreto un animal nocturno. Pero no: prefiere distraer al público mientras los problemas reales se pudren sin atención.
Si bien nadie rechaza el interés por la fauna o el medio ambiente, iniciativas como esta son el ejemplo perfecto de lo que ya opinan los ciudadanos: que los diputados valen “para pura madre”. No hay una sola propuesta digna en toda esta legislatura que resuelva desempleo, inseguridad o corrupción; puro mantenido inservible. Y sí, da coraje que el dinero de nuestros impuestos financie a quienes no les da la inteligencia más que para estas ocurrencias.
¿Y después dirán que requieren de mayor presupuesto? Primero pónganse a legislar con dignidad. Nomás falta que llame “Baticueva” a su oficina del Congreso y de noche salga enfundado en mallas para patrullar con su “Robin”. No les hacen falta más ideas: basta ver lo que ya hacen para entender que no les interesa servir, sino figurar.
¡¡LOTERÍAAAAAA!!


