
Los rescatados tras el naufragio en Grecia de un pesquero que se hundió el miércoles 14 de junio en el mar Jónico -causando al menos 78 muertos y cientos de desaparecidos- describieron un clima de terror impuesto por los traficantes de personas a cargo de la embarcación.
En uno de los testimonios, recogido por la televisión privada SKAI, uno de los rescatados relata cómo uno de los traficantes al mando “pedía dinero y tenía una barra para aterrorizar” a los pasajeros.
Las autoridades griegas numeraron a los supervivientes y preguntaron con fotografías si algunos de ellos eran los responsables de la nave.
“La persona número 70 era la que se hacía cargo del barco cuando descansaba el capitán. Era el segundo en la jerarquía y todos le teníamos mucho miedo”, cuenta otro de los rescatados, según la misma fuente.
Los detenidos afrontan cargos de formar una organización criminal para el tráfico ilícito de inmigrantes, causar un naufragio y poner vidas en peligro.
“Viajamos durante cuatro días, nos dieron poca comida y agua sucia. Calculo que había unas 700 personas viajando en el barco”, señala Hasan, un sirio de 23 años, en un testimonio recogido por el diario Kathimerini.
Según relatan los supervivientes, en la abarrotada embarcación viajaban muchas mujeres y niños, a los que los traficantes habían situado en las bodegas del barco.
“A mi mujer y a mis hijos los pusieron en las bodegas”, señala Rana, un paquistaní de 24 años, que coincide con Hasan en su estimación de que unas 700 personas se encontraban a bordo del pesquero.
Todos los 104 rescatados son varones, ocho de ellos menores de edad.
Los supervivientes han sido trasladados al centro cerrado de Malakasa, a las afueras de Atenas, para ser identificados y desde donde podrán solicitar asilo.
