Buscan generar un ambiente de caos en la CDMX de cara a la Copa Mundial FIFA 2026, según un informe de inteligencia del Gabinete de Seguridad al que La Aurora tuvo acceso
El ala radical de normalistas de Ayotzinapa planea utilizar mil bombas incendiarias durante las protestas de apoyo a la CNTE para generar un ambiente de caos e incertidumbre en la Ciudad de Mexico de cara a la Copa Mundial FIFA 2026, según un informe de inteligencia del Gabinete de Seguridad al que La Aurora tuvo acceso.
El costo de fabricación de cada uno de estos artefactos es de 150 pesos, pero tienen la capacidad de provocar lesiones serias, incendios, daños materiales considerables y desatar pánico entre la ciudadanía.
Detrás de la elaboración, logística y distribución de este arsenal se encuentra Jesús García Estrada, alias “El Coquillo”, identificado por las áreas de seguridad como presidente del Comité de Lucha Estudiantil de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa.
Además, se le relaciona como responsable de cometer delitos como robo de diésel y mercancía diversa durante manifestaciones de los normalistas. En redes sociales y fuentes abiertas, luce un reloj de lujo.
Otro de los “cerebros” es Juan Miguel Hernández Carbajal, “El Padrino” o “El Mamado”, un sujeto que si bien es externo a la estructura estudiantil, mantiene enorme influencia sobre grupos radicales.
Se le atribuye la integración de “Los otros desaparecidos de Ayotzinapa”, organización que surgió por diferencias con los padres de los 43 normalistas desaparecidos en cuanto al reparto del dinero recabado por la toma de casetas en carreteras del país.
Ambos sujetos son conocidos por fomentar acciones violentas entre los normalistas, quienes se sumaron las protestas de la CNTE, por lo que están en la mira de la Fiscalía General de la República (FGR).
En el ámbito federal se encuentran en etapa de integración diversas carpetas para determinar posibles responsabilidades relacionadas con la fabricación, traslado y eventual utilización de los artefactos asegurados, así como el origen de los recursos utilizados para financiar las actividades del grupo.
Entre las hipótesis que se analizan se encuentran vínculos con actores políticos de Guerrero.
El reporte de inteligencia señala que el plan de sabotaje del Mundial por parte de los extremistas de Ayotzinapa, a través del uso de mil bombas incendiarias, quedó al descubierto el lunes tras un operativo federal en la caseta de Tlalpan, donde las autoridades interceptaron un autobús procedente de Guerrero con los primeros 59 cilindros explosivos.
A diferencia de los petardos utilizados en manifestaciones, los dispositivos asegurados tienen un mayor nivel de elaboración técnica.
Están fabricados con tubos de PVC, pólvora sellada con parafina y un sistema manual de activación mediante fricción, diseñado para generar una detonación retardada.
Aunque su capacidad letal directa es limitada, genera mucho daño, principalmente en espacios cerrados o cerca de materiales inflamables.
Con información de La Aurora de México

